En Chiriquí, la provincia más al norte de Panamá, colindante con Costa Rica, existe un grupo pequeño de devotos Sai. Aunque ellos son pocos y sus recursos son escasos, nos dan un ejemplo admirable de organización. Es es producto de servir con verdadero corazón, sin poner a sus limitaciones como excusas.
Solicitan colaboración de médicos y de otras personas, aunque no sean devotas, y dan ayudas médicas, educativas, alimentarias, de vestido, etc.
Estas escenas nos van a motivar, y, ¿por qué no?, en algunos casos a enseñar cómo hacer servicio desinteresado aún por encima de las posibilidades aparentes.